Armagedón eléctrico

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Armagedón eléctrico

 Armagedón eléctrico: cierran reactores nucleares, se enchufan las calefacciones

Entre las tres plantas que se detendrán el próximo mes reúnen unos 3.174 megavatios (MW) de potencia, lo que equivale más o menos al 10% de toda la energía eléctrica que se genera en España

Armagedón eléctrico: cierran reactores nucleares, se enchufan las calefacciones

La quinta parte de la energía eléctrica consumida en España es de origen nuclear. Pero en los próximos días vendrá una mala noticia: en noviembre, varios reactores nucleares tendrán que detenerse para recargar combustible. En concreto, se detendrán los reactores de las plantas de Almaraz IAscó I y Cofrentes. Hace muchos meses que han planificado detener su actividad para recargar combustible, una tarea necesaria de todas las nucleares del mundo.
 
El objetivo de la parada de recarga es sustituir el combustible gastado, aproximadamente un tercio de todo el combustible del núcleo del reactor, por otro nuevo, almacenar en piscinas el que se retira y recolocar en otras posiciones dentro del núcleo los dos tercios del combustible que permanece, para optimizar el grado de quemado o consumo del mismo”, dice una información de Foro Nuclear, la asociación que agrupa las empresas con este tipo de energía. “Durante la parada, también se realiza el mantenimiento correctivo, preventivo, conservativo y modificativo de los equipos, sistemas y componentes que corresponda, y que no se puede llevar a cabo durante la operación normal de la central”, añade.

En las recargas se utilizan 30 toneladas de uranio (por planta), y cada central contrata a mil personas adicionales. Las centrales programan esas paradas cada 12, 18 o 24 meses. Cada parada suele durar 30 días. Entre las tres plantas mencionadas reúnen unos 3.174 megavatios (MW) de potencia, lo que equivale el 43% del total de la energía nuclear, y más o menos al 10% de toda la energía eléctrica que se genera en España. En abril y mayo de 2022 harán recargas Ascó II y Trillo. Y en octubre de ese mismo año, Almaraz II y Vandellós II.

Podría parecer alarmismo el cierre temporal, pues entre marzo y mayo de este año tres centrales se pararon para realizar recargas (Almaraz II, Trilo y Vandellós II), y no hubo ningún sobresalto eléctrico. Sin embargo, en esos meses todavía no se habían asomado las tensiones de las materias primas en los mercados internacionales. Por ahora, y de cara a lo que pueda pasar en noviembre, las empresas de Foro Nuclear están en conversaciones con el Gobierno para saber si deben espaciar esos cierres temporales, para que esta coincidencia no catapulte la factura de la luz de noviembre.
 
Si en noviembre todas esas plantas paralizan su actividad, España se hará aún más dependiente de otra energía: las centrales de gas. Su producción, como se ha visto en los últimos meses, es mucho más cara que la nuclear. El precio internacional del gas ha llegado a estar por encima de los 150 euros megawatio/hora en las últimas semanas. Hace un año estaba en 7 euros.

 

Pero ese no es el único problema. Históricamente, el 1 de noviembre entra la temporada de encendido de las calefacciones. Ahora no hay una fecha fija pues son acuerdos de las juntas de vecinos y pueden adelantar o atrasar la fecha en función del frío. Muchas de las calderas son de gas. Otras familias emplean radiadores eléctricos. Noviembre es un mes que puede ser térmicamente templado, o ser muy frío. Si se da un mes inusualmente frío, aumentaría la demanda de energía eléctrica.

 

Aparte del cierre temporal de reactores nucleares y del encendido de calefacciones, puede sobrevenir la coincidencia de otros factores para crear un Armagedón eléctrico: poca agua en los caudales (con lo cual no podrá usarse para mover las turbinas de las centrales), poco viento, poca luz solar (los días son más cortos o pueden estar nublados)... Eso podría someter a la factura de la luz a tensiones nunca vistas.

 

La pregunta es: ¿a qué precio subirá la energía cuando cierren temporalmente esas centrales en noviembre? En estos momentos todo el sistema está produciendo energía con todas sus fuentes; eólica, solar, hidroeléctrica, nuclear y gas, y el precio del megawatio ha sobrepasado en algunas horas los 319 euros por megawatio/hora, como ha sucedido esta semana. ¿Batirá esos precios?
 
Es muy difícil vaticinar el precio de la factura de la luz en noviembre porque eso depende, entre otras cosas, de las condiciones meteorológicas. Noviembre suele ser un mes lluvioso, y no es el más frío del año. Eso permitiría contar con más agua en los embalses y más energía hidroeléctrica, pero el tiempo solo se puede predecir con cierta exactitud con dos semanas de antelación. Ahora es demasiado pronto.
Si en noviembre todas esas plantas paralizan su actividad, España se hará aún más dependiente de otra energía: las centrales de gas
En cuanto al gas, el mercado de futuros (donde se fijan precios a corto, medio y largo plazo) indica que en noviembre estarán alrededor de 80 euros megawatio/hora, lo cual puede dar un respiro porque ha estado por encima de los 160 euros en el pasado. Ese cambio se debe a que Rusia ha estabilizado el precio, garantizando el suministro de gas a centroeuropa. “Putin sale como el salvador de Europa. Cuando realmente lo que ha estado haciendo es jugar con Europa y con el mercado de gas para su beneficio”, afirma Ramón Roca en las páginas de “El periódico de la energía”. Vladimir Putin, el presidente de Rusia, puede cambiar de opinión a última hora como lo ha hecho a lo largo de estos meses. “Cualquier imprevisto volverá a tensar el mercado. Está el gas en una situación grave y no puede cogerse ni un resfriado. Los precios siguen muy altos y todo el mundo se prepara para el invierno, por si viene igual de duro que el año pasado”, afirma Roca.

¿Qué pasará en invierno? El año pasado España sufrió uno de los peores inviernos de la historia reciente, con el paso del temporal Filomena. En esos días de enero, el precio de la luz se disparó debido a la alta demanda. Endesa tuvo que poner de nuevo en marcha la central de carbón de As Pontes. Es una central que ha programado su cierre en los próximos meses. Pero ahora, como informaba “El Periódico de la Energía”, sigue operativa, y Endesa está comprando carbón para atender las necesidades del país en invierno.

Si se desata este Armagedón eléctrico, y se dispara la factura de la luz, se deberá en gran parte al modelo de producción energética de España y a unas decisiones que se tomaron hace muchos años. A mediados de los años ochenta, el gobierno de Felipe González determinó que había que detener la construcción de centrales nucleares, y poner una fecha a las que estaban en funcionamiento. En teoría esos cierres serían a lo largo de los próximos años: entre 2027 y 2035.

Pero al comprobar la importancia de esta energía de origen nuclear para amortiguar las subidas de precio, ahora el Gobierno de Sánchez ha obligado a las nucleares a permanecer abiertas por lo menos en los próximos diez años. Las centrales nucleares perdieron 1.000 millones de euros el año pasado debido a los bajos precios de la energía. Este año estaban recuperándose debido a la subida de precios, pero el gobierno decidió reducir sus ingresos por decreto un 25%, con lo cual las nucleares sugirieron que les convenía apagar las centrales.

Hace años, cuando España estuvo a punto de caer en una quiebra económica en 2012, las televisiones abrían sus informativos hablando de “la prima de riesgo”. Hoy sin duda la prima de riesgo es “el precio del megawatio/hora”, y tiene el aspecto de seguir abriendo los telediarios.

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